Radiante de felicidad ante
su nuevo ‘descubrimiento’, se me acercó Manuelita y me dijo:
·
Estoy “amorada”
·
No te entiendo ¿Qué es eso?
La niña me miró, tratando
de trasmitirme con su mirada la nueva emoción que sentía. Y haciendo un pequeño
esfuerzo por conectarme con ella, exclamé:
·
¡Enamorada! Corazón mío, ¿de quién?
·
De mi papá. Respondió Manuelita.
·
Ve tú y dícelo. Y la niña corrió a buscar a
su padre. Fin
No hay comentarios:
Publicar un comentario